La opinión puede ser subjetiva,
personal, una invención que no tenga nada que ver con la realidad, o que sí que
es la realidad. La realidad, lo que es, es atenerse a esa realidad que está
ahí, sucediendo. Es como si llega un perro donde estamos: eso es la realidad
incuestionable. Eso es muy fácil de ver si es que no estamos medio dementes.
Pero la complicación, los problemas llegan cuando nos referimos a la realidad,
a la hora de referirnos a unas ideas, teorías, al referirnos a algunas
situaciones entre personas que generan conflicto.
personal, una invención que no tenga nada que ver con la realidad, o que sí que
es la realidad. La realidad, lo que es, es atenerse a esa realidad que está
ahí, sucediendo. Es como si llega un perro donde estamos: eso es la realidad
incuestionable. Eso es muy fácil de ver si es que no estamos medio dementes.
Pero la complicación, los problemas llegan cuando nos referimos a la realidad,
a la hora de referirnos a unas ideas, teorías, al referirnos a algunas
situaciones entre personas que generan conflicto.
El conflicto puede ser interno
entre la parte que quiere algo y la parte que no lo quiere. Y se soluciona
comprendiendo por qué es que sucede esa división y conflicto. Pero cuando el
conflicto es entre dos o más personas, el convencerse unos a otros de que su
realidad es la verdadera, puede generar brutalidad, violencia, crueldad,
guerra. Porque todos dicen que su realidad es la verdadera, al tener miedo de
perder algo que, si se acepta la realidad, lo tiene que ceder.
entre la parte que quiere algo y la parte que no lo quiere. Y se soluciona
comprendiendo por qué es que sucede esa división y conflicto. Pero cuando el
conflicto es entre dos o más personas, el convencerse unos a otros de que su
realidad es la verdadera, puede generar brutalidad, violencia, crueldad,
guerra. Porque todos dicen que su realidad es la verdadera, al tener miedo de
perder algo que, si se acepta la realidad, lo tiene que ceder.
Hay un relato que lo dibuja claramente:
dos mujeres decían que eran la madre de un niño pequeño. Y se entabló una
disputa, un pleito, hasta llegar ante el juez. A la pregunta de quién era la
madre del niño, las dos le dijeron al juez lo mismo: cada una dijo que era
ella. Y entonces, el juez cogió una espada y dijo. ‘Vamos a córtalo por la
mitad y así cada una que se lleve una parte’. Pero, enseguida una de ellas,
empezó a gritar, a suplicar al juez que no hiciera eso, que ella renunciaba;
que diera el niño a la otra mujer. Y el
juez ante esa realidad, ante esos hechos que había vivido con ellas, dijo: ‘El
niño es el hijo de esta mujer que ha llorado, ha sentido una conmoción por la
situación que se ha generado, ocurrido’.
dos mujeres decían que eran la madre de un niño pequeño. Y se entabló una
disputa, un pleito, hasta llegar ante el juez. A la pregunta de quién era la
madre del niño, las dos le dijeron al juez lo mismo: cada una dijo que era
ella. Y entonces, el juez cogió una espada y dijo. ‘Vamos a córtalo por la
mitad y así cada una que se lleve una parte’. Pero, enseguida una de ellas,
empezó a gritar, a suplicar al juez que no hiciera eso, que ella renunciaba;
que diera el niño a la otra mujer. Y el
juez ante esa realidad, ante esos hechos que había vivido con ellas, dijo: ‘El
niño es el hijo de esta mujer que ha llorado, ha sentido una conmoción por la
situación que se ha generado, ocurrido’.
No hay comentarios:
Publicar un comentario