No busquen a dios en los altares, búsquenlo en el prójimo. A dios no se le
puede buscar en nadie ni en nada. Porque dios está en todo, en todo lo que
conforma la realidad. Es como si uno quiere ir a un lugar donde allí lo pasará
bien, será feliz; pero no hace falta, porque en todo los sitios -incluido donde
se esté- es feliz, lo pasará bien.
puede buscar en nadie ni en nada. Porque dios está en todo, en todo lo que
conforma la realidad. Es como si uno quiere ir a un lugar donde allí lo pasará
bien, será feliz; pero no hace falta, porque en todo los sitios -incluido donde
se esté- es feliz, lo pasará bien.
La palabra dios, y lo que quiere describir, es lo más de todo. Y por eso,
no lo podemos comprender: pues dios es el responsable del milagro de que
estemos ahora vivos, como lo es también de responsable de la maldad de un
terremoto, de un sunami, de una sequía abrasadora que todo lo destruye, como de
que el frío sea mortal para la vida.
no lo podemos comprender: pues dios es el responsable del milagro de que
estemos ahora vivos, como lo es también de responsable de la maldad de un
terremoto, de un sunami, de una sequía abrasadora que todo lo destruye, como de
que el frío sea mortal para la vida.
Y todo eso, eso que sucede, no tiene explicación ninguna, se vive, se pasa.
Y nada más.
Y nada más.
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