Encuentros: Un hombre cualquiera: Un hombre cualquiera Notaba una atípica debilidad en la cubierta de color que cubría mi cuerpo, sospeché que la influencia ...
Como todo
en la vida, no podemos saber ni dónde empieza el azar, ni dónde empieza nuestra responsabilidad.
Pero lo que sí que está claro es que cada cual tiene su vida -que, aunque son
iguales a las demás, las tenemos que vivir cada cual cómo pueda-. Y de ahí no
podemos salir. Por lo que hay que vivir con lo que nos toca. Y si todo cambia,
nuevas dificultades nos perturbarán, harán que la vida parezca fea. Pero
nosotros hemos de convertir mediante el amor esa fealdad en belleza, en armonía,
en el plan implacable de la vida.
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