sábado, 29 de agosto de 2015

El sagrado vacío…, el éxtasis de la meditación…

Lo sagrado que tiene la meditación es que puede ser en cualquier momento y en cualquier lugar. La meditación se la asocia a algo misterioso, de un lugar extraño y apartado, solitario, cuando eso solamente es fruto de la casualidad.

Pues la dicha de la meditación sólo necesita que no haya división entre lo que vemos, lo que estamos haciendo y nosotros.
Uno puede estar en lugar donde hay música, nada en especial, y aparecer el éxtasis como un chorro de un puro manantial, que todo lo invade, puede hablar o hacer cualquier cosa habitual, cotidiana, pero eso que es lo más sagrado estará ahí.

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