El
pensamiento es como si fuera un traductor de lo que sucede, de lo que
es, de la realidad. Y por eso siempre es el pasado, repetitivo.
Cuando no hay traductor nos vemos cara a cara con la realidad de las
palabras sin saber qué hacer con ellas, como interpretarlas. Pero
esa huida buscando ayuda, es una pérdida de energía. La necesaria
para poder enfrentarnos con lo nuevo y poder jugar con ello, y
entonces eso que es nuevo nos da la solución de lo que está
sucediendo, sin la necesidad de nadie.
pensamiento es como si fuera un traductor de lo que sucede, de lo que
es, de la realidad. Y por eso siempre es el pasado, repetitivo.
Cuando no hay traductor nos vemos cara a cara con la realidad de las
palabras sin saber qué hacer con ellas, como interpretarlas. Pero
esa huida buscando ayuda, es una pérdida de energía. La necesaria
para poder enfrentarnos con lo nuevo y poder jugar con ello, y
entonces eso que es nuevo nos da la solución de lo que está
sucediendo, sin la necesidad de nadie.
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